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11 ene. 2012

*El Rei Pàixaro: una tradición medieval, 14 y 15 de enero 2012.












El municipio de Biar celebra esta festividad en honor a San Antonio Abad, el patrón de los animales, el domingo más cercano, anterior o posterior, al 17 de enero.

Los orígenes de esta fiesta se remontan a la Edad Media y según los últimos estudios elaborados representaría una antigua fiesta pagana que encarna la costumbre de cobrar los tributos agrícolas a los asentamientos moriscos en Biar antes de su expulsión.

Es una fiesta que mezcla las típicas bendiciones de los animales con la veneración a una figura de corte monárquico muy particular, que es el Rei Pàixaro y que roba protagonismo al propio santo.

La conmemoración de la fiesta de San Antonio Abad en Biar, y más concretamente la inclusión en ésta de la figura del “Rei Pàixaro”, viene precedida por documentos fechados sobre 1570, año en el que se inserta en la celebración cristiana del patrón de los animales. De esta manera, y como ocurre en numerosos eventos de carácter profano, se puede afirmar que este singular rey pervive en los tiempos gracias a la ligazón con este rito católico.

Aunque la celebración de la fiesta del “Rei Pàixaro” se remonta varios siglos atrás, ésta ha sufrido numerosos vaivenes. En la actualidad se mantiene gracias al ánimo del pueblo de Biar por mantener su identidad cultural.

La fiesta consta de dos partes: la Vespra (víspera) sábado 14 de enero, y la Festa (fiesta), domingo 15 de enero.
Durante la Vespra, a partir de las 21:30, una procesión de antorchas recorre el lugar, avisando de la llegada del recaudador real “Rei Pàixaro”, que es representado por un joven de la localidad que desfila a caballo por las calles de Biar, ataviado con un disfraz que emula a los trajes típicos del medievo, y en su cabeza porta la corona que le atribuye el carácter real. La comitiva, que acompaña al monarca, se compone exclusivamente de algunos pajes que encabezan su marcha con bailes, mientras se escucha una música de dulzainas y chirimías. Paralelamente los habitantes de la población contribuyen al espectáculo encendiendo pequeñas hogueras en las calles, que se convierten en improvisadas paradas de avituallamiento, compuestas de dulces y vinos. Terminado el recorrido, se deja paso a otra tradición menos antigua y a la vez más peligrosa, la “Cordà” en la plaza del convento.
En la Festa, es decir, la mañana del domingo, interviene su figura con su falsa magnificencia, con corona y acompañado de gran séquito y seguido por la cavallà, compuesta por los animales domésticos que las gentes de Biar llevan para su bendición. Al paso de la comitiva se realiza la tradicional “replega”, en la que los jovenes de Biar llevan unos tablones en los cuales los vecinos depositan alimentos, bebidas y toda clase de productos típicos del municipio, que ya, por la tarde, serán puestos a la venta en subasta pública en la plaza mayor del pueblo. El dinero que se recoge de dicha subasta será para sufragar los gastos de la fiesta.
El día culmina con una procesión con el santo que recorre la plaza de la Iglesia.

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