Apiarium te agradece que, si tienes algún documento o fotografía sobre Biar que pueda interesar, nos lo envíes para publicarlo al e-mail: apiarium-bellezainterior@hotmail.es. Aparte de los documentos y fotos, este blog se engrandece también con los comentarios y opiniones que nos hacéis llegar.
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28 abr 2017

Viajeros ilustres en Biar: Valery Larbaud.

               (Artículo que figura en el Libro de Fiestas 2017, escrito por el actual Pregonero de Fiestas, don Cristóbal Sarrió Lledó. Gracias por su deferencia y permiso para publicarlo)


Valery Larbaud
                                                                                      
        Valery Nicolás Larbaud nació el 29 de agosto de 1881 y falleció el 2 de febrero de 1957. Fue el único heredero del conocido balneario termal de Vichy (Francia). 
      Siempre tuvo un anhelo viajero que desde muy joven le impulsó a viajar por toda Europa y África del Norte, gracias a su enorme fortuna familiar que le permitió desplazarse con todo tipo de lujos. Obtuvo la licenciatura de letras en la prestigiosa Universidad de la Sorbona y hablaba a la perfección seis lenguas y en cada una de ellas hizo lo posible por traducir y recuperar a los escritores de esos países. Fue traductor de Shakespeare, James Joyce o Chesterton y en España de Unamuno, Ramón Gómez de la Serna, Pedro Salinas o Gabriel Miró entre otros muchos. En su vida fue escritor, poeta, ensayista, traductor y crítico literario. Alguna de sus obras: Amantes, felices amantes, De la tierna edad, Fermina Márquez, su obra cumbre fue Barnabooth. En su Diario Íntimo (1917-1920) llamado también Diario Alicantino, relata que durante la primera Guerra Mundial vivió en Alicante debido sobre todo a su hermosura y tranquilidad. Estuvo en diversos hoteles (el Samper entre otros) y en varios domicilios: Villa Rafaela en San Vicente del Raspeig y en Alicante, calle Canalejas,  28 y en la calle Bazán, 113. Allí coincidió con el escritor alicantino Eduardo Irles que fue su amigo y le introdujo en su círculo de amistades: Óscar Esplá, Gabriel Miró, José Guardiola y los hermanos Bernacer. Era amigo de  tertulias y visitante habitual del Casino de Alicante, Explanada de España, Puerto, Parque de Ramiro o los antiguos balnearios del Postiguet.
       Escribe en su diario, el 5 de septiembre de 1918: "Regreso de Biar, donde he pasado seis o siete horas realmente deliciosas con Madame K … y doña Enriqueta. Ceno con ellas. Luego me llevan al jardín y a dar un paseo por el pueblo. Duermo en la pequeña y muy limpia posada. Lo que he visto esta mañana desde mi ventana: el ancho y verde valle, los jardines, los olivos, los viñedos (las viñas bajas de Castilla y Hérault). No eran esas colinas abruptas, áridas y sin cipreses; se podía creer uno en Toscana (la Impruneta, etc). Nada de palmeras. Una atmósfera más pura y más fresca que en Alicante y sus alrededores, y un azul menos profundo sobre las colinas. Tomo el carret  para ir a la estación. Mientras esperaba el trenecito (que me recordaba a alguno de la isla de Man), que aquí llaman La chicharra, el pueblo me pareció muy hermoso, reclinado en la pendiente de la peña, con su castillo en lo alto. La luz, maravillosamente pura y calma, sin ese destello cegador producido por el mar actuando como un reflector. Una luz campesina, geórgica, apaciblemente tendida sobre las colinas, los muros, los campos, las zonas verde pálido de los olivares. Un valle muy hermoso, como los que se ven en la Provenza y en Italia, pero también muy característico, muy español (quizá por el aspecto abrupto, la aridez y el color de las colinas y montañas que lo limitan y rodean). El agua, maravillosa. Biar es una fuente, con el agua corriendo pura desde las rocas de arriba hasta las balsas de piedra. El sonido del agua que corre se oye en todas partes. Un vaso de esa agua no puede compararse con ninguna agua mineral de Europa. Pero hay que beberla en la fuente, por supuesto. Las jóvenes son aquí muy lindas, incluso las jovencitas, lo que no es corriente en España. Rostros del tipo de Charito; incluso en Inglaterra parecerían bonitas, aunque sean morenas están tostadas por el sol. Son hermosas, no todas las morenas por supuesto. Regreso a Villena en La Chicharra. Una vez más en la Fonda del Alcoyano. De nuevo recorriendo las calles. Las fiestas (las viejas embajadas de Villena); las bandas por todas partes, las banderas, etc."
         El 31 de diciembre de 1918 hace balance del año y recuerda con agrado su breve excursión a Biar y Villena. Valery Larbaud en su Diario Alicantino refiriéndose a Alicante, le solía llamar “mi pueblo” ya que se sentía alicantino, tras los años vividos en esa ciudad. Todos sus amigos le llamaban Valerio.
          No hay ninguna duda,  Madame K…  es Doña Ángeles Amorós Martínez, viuda de D. Enrique  Aynat Bugarra, y Dª Enriqueta  es su hija, Enriqueta Aynat Amorós.
        Años después, en 1927 publica en París, Ediciones Gallimard.  Su obra Jaune Bleu Blanc (Douce villes et paysages). Capítulo “Doce pueblos o paisajes”,  en el tomo I de sus Obras Completas. Escribe: "Biar. Sobre la vertiente occidental de su peña, con su castillo en la cima. Blanco y sombrío, apenas rosado a la puesta del sol. En el valle y sobre los declives, el reposar de la luz lejos del ciego reflector del mar, al abrigo del laminador (azul acero) del viento de África. Ilumina con paciencia la hierba tierna, las tapias de piedra, el descenso angélico de los olivos. Biar es una alta fuente, cien fuentes, con el agua corriendo de calle en calle, de terraza en terraza, con reposo de sombras: las grandes balsas de piedra. En Biar se vive oyendo la canción del agua corriente."
           Me emociono al leerlo, es bello, realmente bello.  Es decir, una persona que viajó toda su vida, que conocía toda Europa y todo el Norte de África, que estuvo en varios centenares de localizaciones en muchos y variados países. De entre todas ellas, sólo escribió  ”Doce pueblos o paisajes” y uno de ellos fue Biar. A veces los de fuera  ven, lo que algunos que viven aquí, ni lo descubren,  ni se dan cuenta. Y es que tenemos una maravilla de pueblo … perdón; Villa.
          No tengo ninguna duda, Valery Larbaud es un poeta, un verdadero  rapsoda y todo eso a pesar de que escribe en prosa, no en verso. Pero las palabras empleadas y la musicalidad que les hace imprimir en sus descripciones, esos preciosísimos adjetivos, el  uso acertado de muchas vocales abiertas, me lo hacen ver claramente. Todo lo anterior se escribió hace aproximadamente un siglo y los condicionamientos culturales y económicos de entonces, hicieron que no fuera conocido todo lo que se debiera. Si se hubiese  publicado en este tiempo, no dudo,  que con los actuales medios de difusión cultural, él y lo que escribió sobre nuestra villa, sería ampliamente conocido y valorado. Eso haría que Biar estuviese a un nivel superior de conocimiento de lo que es en la actualidad. Y tendría naturalmente un aumento grande en los sectores hoteleros, de restauración, construcción y sobre todo cultural. Ello conllevaría un incremento sustancial de empleos de todo tipo, que serían muy bien recibidos por todos, especialmente por la juventud.
        Biar ha sido incluido en casi todas las publicaciones del tipo” Los pueblos más bellos de España” o “Las villas más bonitas de la Comunidad Valenciana”. Al ritmo de destrucción que soportamos, en el futuro no creo que seamos incluidos en esos medios de difusión divulgativos. Me estoy refiriendo sobre todo al Casco Histórico e infraestructuras de uso público, no a la parte moderna y de ampliación de la villa.
           Se dice repetidamente: ”A quién corresponda”, ¿Pero a quién se refiere? La respuesta es obvia. Responsables somos todos, cada uno en su parcela de responsabilidad. Primeramente le compete al Estado Español, ya que desde 1931, el Castillo y su entorno es Monumento Nacional. Le correspondería por tanto a la Dirección General del Patrimonio. Hoy día esa materia estaría transferida en parte  a la Generalitat Valenciana. Después a los partidos políticos: los de antes, los de ahora y los del futuro. A todas las entidades culturales,  sean del tipo que sean, especialmente a la recién creada  Amics del Patrimoni de Biar,  de la que soy afiliado y escribo a nivel personal. En último lugar a nosotros, porque podemos manifestarnos ante cualquier atropello que se cometa, o incluso denunciarlo a la Justicia, en la seguridad  que será admitido a trámite, investigado y habrá una resolución adaptada a derecho, ya que es un bien a proteger por ley. 
         No debemos ser  pasotas  y pensar que les corresponde a otros. ¡Así nos ha ido! Con una pérdida importante de bienes patrimoniales. Es hora de decir ¡Basta ya!  y no permitir ninguna agresión a nuestro patrimonio común. Sólo conozco dos resoluciones judiciales  referentes a este tema, la multa impuesta a la entidad o persona que destruyó La Posada (cuyos venerables sillares eran del tiempo de la conquista de Biar). Dicha multa junto con otra sanción sirvió para comprar las huertas junto al Paseo del Plátano, de la que hoy disfrutamos todos. El segundo fallo judicial obligó a derribar toda una planta por exceso de metros construidos en una casa del casco antiguo. En el primer caso el denunciante fue un partido político y el segundo a instancias de un periodista alicantino responsable. Voy a publicar una relación de lo que he conocido, hablado o leído en distintas publicaciones, naturalmente no es exhaustiva, es una lista abierta que desgraciadamente, si no reaccionamos pronto seguirá engrandeciéndose.
2-Fuente de San Jorge
           En la lista que muestro a continuación,  hoy no las podemos disfrutar y algunas sólo en parte. Revísenlas y verán que es cierto. En menos de un siglo se ha perdido una parte muy importante de nuestro patrimonio arquitectónico.
Fuentes
- De San Jorge en la calle Mayor (2). San Diego de Alcalá, calle D. Luis Calpena. Font de La Perola, frente a la Casa Ferriz, (que vuelva ya de su exilio a su lugar original) (4). Fuentes de San José (5), y de San Antonio Abad en la calle Torreta,  y fuente del Barrio de Santa Lucía.
Lavaderos
- El Navarro, Partida Navarro. Lavadero de La Séquia en la calle Lavadero (6). El Llavador de la Bassa  La Vila (7). El llavador de La Caseta, al camí de  La Mare de Déu (destrucción parcial) (8). Lavadero Del Ramblar (9). El de Santa Lucía en El Barrio.
6-Lavadero de La Séquia
Ermitas
- La de Santa Ana y San Joaquín (10). Ermita de Santa María Magdalena y de Santa Quiteria  en el Castillo (11). La de Nuestra Señora del  Loreto y San Gil (12), fue trasladada a su lugar actual. La ermita dedicada a la advocación de San Nicolás y San Antonio en La Serreta de Sant Nicolau. Y la Ermita de La Virgen de Las Nieves en la partida Fontalbres.
10-Ermita Santa Ana y San Joaquin (al fondo)

11-Ermita Sta. Mª Magdalena y Sta. Quiteria (junto a la torre)
Edificios
-“Más del Pontarró” (13). Finca “La Fontsanta” (14). El Mesón (La Posada) calle del Mesón,  hoy calle Marqués de Villagracia, esquina a calle Torreta (15).  Finca San José,  partida El Secanet” (16). Horno de cerámica de la fábrica de Sirera (17). Casa El Gordet. Edificio de la Beneficencia Municipal y el Bordell, antes fue El Vico y hoy Maset del Moros Nous. 
5-Fuente de San José (fondo), Puerta mudéjar y Logias
Balsas
-“La Bassa la Vila”(18), han desaparecido al carrer dels Horts, cuatro contrafuertes y hay algunos más con mala conservación.Bassa L´Ull” , en la partida del Figueral . “Bassa Nova” (19) . En la” Bassa del Palmito” hay una cuadra. “Bassa El Perino”(soterrada) (20). Bassa del Ramblar.



Torres
-Del cinturón defensivo de la Villa, muralla desde El Portillo a la Iglesia. Torre desaparecida en esquina calle La Esperanza con calle Torreta (21). Destrucción del Portillo.
Logias
-Sucesión de logias de la Parroquia de Biar y también en la Plaza del Raval (22).
Molinos
-“Molí del Comaro”  (destruido). “Molí de la Almoina” , en estado preocupante. “Molí de Mescla”, destrucción parcial. “Els Molins” destruido en parte. Tenemos un tesoro hidrológico de primera magnitud,  por ley protegido y hoy casi totalmente perdido.


Otros
26-Refugio de canteros-Barranc de l'infern
-Portada de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en estado preocupante por no arreglar un vierteaguas. La Puerta Mudéjar. El oratorio del Bordell en la calle Luis Calpena. Barandilla en la calle Marco (24). Els Balconaes (25). Refugio de canteros del Barranc de L´infern (26).
           Biar, ha tenido y todavía tiene, un Casco Histórico de mucha mayor entidad que otros pueblos ,único y  de una gran belleza reconocida, debido sobre todo a que ha sido Villa Real con voto en Cortes. Es por ello que el Ayuntamiento en su sección de Urbanismo y Obras debería prohibir en todo el Casco Antiguo el uso de ventanas, puertas, persianas… de plástico o aluminio y permitir sólo las de madera. Con respecto a los colores a usar en fachadas, sólo utilizar una gama cromática ya prefijada y aceptada.  De la misma forma impedir el uso de azulejos de interior, para decorar la portada, pues es de mal gusto. Evitar el uso de puertas seriadas o de chapa metálica, pues afean todo el conjunto. Y en general,  denegar el uso de ornamentos que minusvaloren el conjunto arquitectónico heredado de nuestros mayores. Sólo pido que se cumpla la Ley de Protección del Casco Histórico.

                                                     Cristóbal Sarrió Lledó
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Agradecimientos.-Por sus aportaciones orales: Miguel Maestre Castelló. Cristóbal Payá Galvañ,
Justo Román Soriano.
Por sus aportaciones fotográficas: Miguel Maestre Castelló.  Archivo Municipal de Alicante. Archivo de la Excelentísima Diputación de Alicante y Archivo de la Biblioteca de Cataluña.
Bibliografía.- Larbaud, V,: Diario Alicantino (1917-1920). Instituto de Estudios Juan Gil-Albert. Editado por la Excelentísima  Diputación Provincial de Alicante en 1987.
-Jaune Bleu Blanc (Gallimard, París, 1927). Capítulo “Doce pueblos o paisajes” .Tomo I de sus Obras Completas. Traducción  de José Luis Cano, poeta, crítico literario y director de la revista “Ínsula”.
-Plano de Biar. Copia del que formó en doble escala en 1882 Don Juan Joassin, que se encuentra en el M.I. Ayuntamiento de Biar.
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4-Font de La Perola

                   7-Llavador de la sèquia Bassa la Vila

                                                              






















8-Lavadero la Caseta-Camino de la Virgen

9-Llavador del Ramblar-Aigua nova



















12-Antigua ermita de Nª Sª del Loreto y de San Gil



13-Más del Pontarró
























14-Finca La Fontsanta

15-El Mesón-La Posada (al fondo)



















16-Finca San José-El Secanet

17-Horno de cerámica de la fábrica de Sirera

18-Bassa la Vila

19-Bassa Nova



















































20-Bassa El Perino

21-Torre medieval-Calle La  Esperanza, esquina a Torreta

22-Sucesión de logias-Plaça del Raval












































24-Rejas de la calle Marco

25-Els balconaes




                                                                                 


19 dic 2016

*Añoranza de un tren que pasaba por Biar.


Estación de Agres
Talleres y cocheras ("Villena cuéntame")



                                   





      (Revista Festes 1992)
Puente tren sobre el Vinalopó
Locomotora

7 feb 2015

*El Arzobispo de Valencia se refugia en Biar (1706).

       
    Dentro del contexto de la Guerra de Sucesión, hubo algunos, en el Reino de Valencia, que no quisieron unirse a la causa del archiduque y se les dejó marchar libremente de la capital.
   El presente ejemplo es el Arzobispo Fr. Don Antonio Folch (1657-1724), que junto con el inquisidor y otros personajes, abandonó Valencia por su apoyo a Felipe V, fijando su residencia en Biar por bastante tiempo, hasta que, por la presión de las tropas del archiduque, se trasladó a Castilla.

    Otros historiadores afirman que el arzobispo, en realidad, sí que era partidario del Archiduque, que ofendido por no haber sido nombrado virrey de Valencia, se trasladó a Madrid. Los documentos sin embargo, parecen demostrar que se marchó a Madrid cuando no quedaba ningún pueblo en el Reino de Valencia, donde pudiese refugiarse por su afecto a Felipe V.

    El pontificado de Antonio Folch de Cardona en Valencia coincide con la Guerra de Sucesión, cuando el Reino de Valencia perdió sus fueros por decreto del rey Felipe V de Borbón el 29 de junio de 1707, sustituyéndose por un centralismo uniformista.

Había nacido Antonio Folch de Cardona en la misma Ciudad de Valencia, siendo bautizado el 9 de junio de 1657 en la parroquia de los Santos Juanes. Renunció a la vida militar, ingresando como religioso en el convento observante de San Francisco de Palencia. Ya profeso fue colegial mayor de San Pedro y San Pablo de Alcalá de Henares.
   Después de haber enseñado filosofía y teología a los religiosos de su orden, fue guardián de los conventos de Palencia y Avila, desempeñó el cargo de ministro provincial de la provincia de la Concepción de Castilla.
    El 2 de febrero de 1696 fue promovido a vice-comisario general de la familia franciscana ultramontana, y el 24 de marzo del año siguiente, comisario general de Indias.
    Propuesto por el rey Carlos II, el papa Inocencio XI lo nombró, el 3 de febrero de 1699, arzobispo de Valencia. El 3 de junio tomó posesión de la Diócesis, por medio de procurador, y el 1 de octubre inmediato hizo su entrada en la Ciudad del Turia.
   Dotado de grandes cualidades sabía conjugar armoniosamente la sencillez franciscana con la energía, defendiendo los derechos de la Iglesia.
A pesar del conflicto que había en España por la guerra entre Felipe de Anjou y el archiduque Carlos de Austria, pretendientes ambos a la corona española, por la muerte sin sucesión del rey Carlos II, los problemas surgieron cuando tomaron los partidarios del archiduque Carlos la Ciudad de Valencia, en 1705, que le obligó en los primeros días de enero de 1706, a retirarse primero a Biar, al sur de la Diócesis, y posteriormente trasladarse a Madrid.
    Si bien en un principio tomó una postura ambigua entre los dos pretendientes, al final se inclinó por Carlos de Austria, ante los desmanes cometidos en el territorio diocesano por los partidarios de Felipe V, y especialmente por los abusos realizados por Melchor Rafael de Macanaz, que no respetó la inmunidad eclesiástica, y a quien excomulgó por ello.
    Al retirarse de Madrid el archiduque Carlos, el 9 de noviembre de 1710, el Arzobispo lo siguió a Barcelona, y posteriormente a Alemania.
    Al año siguiente, al morir José I, emperador de Alemania, hermano del archiduque Carlos, éste fue coronado emperador. A su lado permaneció el arzobispo Folch de Cardona, al que nombró presidente del Supremo Consejo de España en el exilio.
    Vivió en el destierro hasta el 21 de junio de 1724, en que falleció en Viena (Austria).

                                                                                                                 (Arturo Llin Cháfer)

14 dic 2014

*1931:actuación de las Bandas de Música de Biar en Hogueras, Alicante.

   
   En el año 1931 la Banda Primitiva de Biar actuó en la Hoguera Alfonso el Sabio y también la otra banda de Biar, la Municipal, estaba en la hoguera del Mercado. Como curiosidad, las dos bandas se encontraban muy cerca una de otra.
    En estas fechas de San Juan, recién instaurada la II Republica, las veintidós Comisiones Constituidas de la capital llegaron  a temer por la suspensión de las fiestas debidos a los rumores que circulaban por la ciudad, y finalmente se celebraron.





                                                                                                                                       (Vilaplana Sousa, Onil)

6 nov 2014

*La violencia en Biar durante el siglo XVIII.

           A lo largo de esta centuria, Biar se vio envuelto en un círculo de violencia que puso en peligro a la villa de forma considerable. La población de la villa fue considerada durante mucho tiempo como irascible, traicionera y peligrosa.
   En ella los principales conflictos se daban por las siguientes razones:
  • Acusaciones difamatorias, sobre todo acusaciones de robo de cosechas. Un ejemplo es el de dos mujeres en una disputa “por unas alubias de bajocas” golpeándose recíprocamente con una alpargata de cáñamo y con una olla en la cabeza.
  • Disputas familiares, sobre todo en relación a propiedades compartidas
  • Atentados contra el honor, donde primaban las acciones de los hombre de una familia defendiendo el honor de una mujer, que había sido ultrajada o si un hombre se acercaba demasiado a una mujer casada. En estos casos los miembros varones de la familia solían tomarse la justicia por su mano. Un caso de un apaleamiento de una mujer que había difamado a otra mujer soltera diciendo entre los vecinos que estaba embarazada. 

  • Tiempos de ocio. Estos se daban principalmente entre los jóvenes, que tenían la costumbre de paseas por la calle, después de cenar tocando instrumentos y cantando. Lo más común es que estos pasacalles terminaran en grandes enfrentamientos violentos. Hay un caso de un grupo de jóvenes que hicieron un fuerte altercado en la calle, empeoraron cuando fueron detenidos, donde rompieron la ventana de la celda tirando los recipientes para “excrementar” a la plaza, quedando un lugar lleno de “inmundicias y ollas rotas”. Estas acciones de los solteros, siempre estuvieron en el punto de mira, sujetos a desconfianzas y motivos de contínua sospecha.
  • La corrupción de los cargos políticos y administrativos de la villa de Biar.
  • Y la venganza con armas de fuego. Donde relacionándolo con el caso anterior, era común que los habitantes del municipio amenazaran o intentaran acabar con la vida de los corruptos que no hacían nada más que oprimir a los agricultores y a los pobres.
    Las condenas para estos crímenes variaban en intensidad. Por ejemplo hay aquellos que gozaban de una pena cómoda y sin penurias, como un semi-arresto domiciliario. Para los crímenes menores, casi siempre se resolvía con una pequeña multa, los jóvenes tenían que pasar bajo la vigilancia de un tutor. Los crímenes violentos contra un vecino, llegaban a la Real Audiencia, pudiendo llegar a ser condenados con servicios obligatorios en el ejército. Aunque uno de los más severos era el castigo por llevar armas, que podía penarse con el exilio.
    Según la documentación la violencia de la villa se redujo al elegir el cargo de Alcalde Mayor. Ya a finales del XVIII y habiendo pasado por la etapa de mayor violencia en la historia de Biar.
 
                                                                                                     (Paula Ramos-UA)

8 oct 2014

*Jaime I, el Conquistador/Jaume I, el Conqueridor.

Jaime I, «el Conquistador»

    (Montpellier, 2-II-1208 - Valencia, 27-VII-1276). Rey de Aragón. Hijo de Pedro II el Católico y de María de Montpellier , al morir su padre en la batalla de Muret , se hallaba en poder de Simón de Montfort , caudillo de la cruzada antialbigense y enemigo del dominio occitánico de los monarcas aragoneses. 
La intervención de Inocencio III, protector del príncipe y del reino, hizo que el niño fuera devuelto y encomendado a los templarios para que lo educaran en el castillo de Monzón .
   
   La situación en que Pedro II había dejado el reino era calamitosa. La hacienda regia estaba al borde de la quiebra. Jaime I se lamentará más tarde de que las rentas apenas bastaban para cubrir los gastos de un día. Todo lo había malgastado la prodigalidad de su padre. La crisis económica dio pábulo a la intriga nobiliar. Dos tíos del rey, Sancho y Fernando , se disputaban la regencia. En torno a uno y otro se agruparon los nobles aragoneses y catalanes, que sembraron la inquietud y el desorden en los primeros años del reinado.
   
   Para consolidar al nuevo monarca, Inocencio III, en las Cortes de Lérida de 1214, obligó a catalanes y aragoneses a jurarle fidelidad y se creó una especie de consejo de regencia, en el que don Sancho sobresale, en calidad de procurador del reino. Pero su empeño en recuperar el imperio occitánico chocó con el pontífice, que prefería allí al rey de Francia. 
   
   En 1218 renunció a la procuración, lo que facilitó la reaparición de las facciones nobiliarias, que habían captado a algunas ciudades, como Huesca, Zaragoza y Jaca, unidas en hermandad. Jaime I, que desde 1218 preside las juntas , se ve sometido a tensiones y violencias. Hay momentos en que es prácticamente prisionero de los aragoneses. El rey se vio obligado a combatir a nobles y ciudades con los que llegó a un acuerdo en 1227.
   
   En realidad lo que acalló los problemas internos -ya que no los solucionó- fue la reanudación de la reconquista, que abre nuevas posibilidades económicas tanto en la guerra como en la repoblación . En las Cortes de Barcelona de 1228 se había acordado la conquista de Mallorca, que constituyó una empresa catalana, aunque en ella participaron con sus mesnadas varios nobles aragoneses como Pedro Cornel, Jimeno de Urrea, Ato de Foces, Rodrigo de Lizana y otros.
     Pero las esperanzas de éstos estaban puestas en Valencia . Las primeras acciones contra ella fueron anteriores a la expedición a Mallorca. Fracasaron, y la empresa quedó de momento en suspenso, tal vez por el desacuerdo entre el rey y la nobleza acerca del modo de llevarla a cabo. 
   
   En 1232, cuando se reanudó, esas diferencias no habían desaparecido, por lo que continuó bajo la iniciativa de la nobleza aragonesa y de los pueblos de la Extremadura, es decir, al modo tradicional. Pero Jaime I supo maniobrar para convertirla en empresa de toda la Corona y de otros colaboradores extranjeros, bajo la personal dirección del monarca.
   
  La decepción aragonesa fue grande cuando vieron que Valencia se constituía en reino independiente y eran desplazados de él los Fueros de Aragón . Entre la desesperación y el desencanto, nobles y ciudadanos trataron, como mal menor, de que, al menos, les fueran respetados sus Fueros allí donde predominaban, lográndolo los nobles en las Cortes de Zaragoza de 1264. En general, los aragoneses quedaron como un grupo más de la población del nuevo reino, junto a catalanes y extranjeros. Se ha discutido la importancia del aporte étnico aragonés. Fue mayoritario en algunas zonas, como la de Castellón, y muy importante en otras, como están demostrando las últimas investigaciones.
   
   El mal sabor de boca que dejó a los aragoneses la empresa de Valencia se unió a otras cuestiones internas para resucitar el descontento de la población, especialmente de la nobleza. Una de esas cuestiones, aunque no la más importante, era la política sucesoria practicada por Jaime I. 
   
   En 1228 las tierras comprendidas entre Ariza y el río Segre, incluida Lérida, juraron como sucesor de Aragón a su hijo Alfonso , habido de la primera mujer, Leonor de Castilla , cuyo matrimonio fue anulado en 1231 por razones de parentesco. Contraídas nuevas nupcias con Yolanda o Violante de Hungría , nacieron, entre otros dos hijos, Pedro y Jaime. La reina no cesó en su empeño de heredar a éstos, influyendo sin duda en la creación del nuevo reino de Valencia, y forzó al rey a una serie de testamentos, a partir de 1242, que comprometían la unidad de la Corona de Aragón.
   
   Los aragoneses apoyaron al príncipe don Alfonso, principal perdedor en los repartos. Jaime I buscó la neutralidad de Castilla, aliado natural del primogénito, casando a Alfonso X el Sabio con su hija Violante. Este matrimonio facilitó aún más la comunicación entre los dos grandes reinos peninsulares, permitiendo el arreglo pacífico de ciertos problemas, como el de los límites de la reconquista.
   
   En 1244 fueron detenidamente señalados en el tratado de Almizra . Más tarde, Jaime I acudirá a Murcia, en ayuda de su yerno, a sofocar la rebelión mudéjar. La muerte del primogénito del rey en 1262 cambió algo las cosas, pero no impidió que Jaime I separase de la Corona a Mallorca y las tierras ultrapirenaicas para su hijo menor.
   
   Lo que más preocupaba a los aragoneses era el sesgo que iba tomando la ordenación interna del reino, bajo el impulso de Jaime I y sus consejeros. En los próximos enfrentamientos, no hay que ver tan sólo una cuestión de empecinamiento por parte de la nobleza, empeñada en defender sus Fueros y privilegios. La alineación prácticamente permanente de las principales ciudades del reino junto a ellos tiene su razón de ser en la necesidad que unos y otros sentían de unirse para la defensa de su tradición foral.

   El problema viene de lejos, antes de que Jaime I comenzara a reinar. Refleja dos formas diferentes de entender el régimen político del reino: la que se funda en el «derecho de la tierra», elaborado lenta y progresivamente por la acción conjunta del monarca y las fuerzas políticas de la tierra, y la que se funda en el «derecho del rey», que halla su principal apoyo en las nuevas corrientes romanistas y canonistas. Con ayuda de ellas, Jaime I pretendió impulsar la reforma del Estado, lo que da a su programa cierto aire progresista y renovador, pero a costa de disminuir la participación del reino en el gobierno, y, en algunos casos, atropellar los usos y costumbres existentes. 
   
   La subsiguiente exaltación del «derecho de la tierra» contra esas tendencias hizo la fortuna de los «foristas » conocedores del Derecho tradicional, frente a la tendencia de los «decretalistas».    Aquéllos, para conservar el monopolio de sus conocimientos, practicaron una especie de secreto, de arcano, lo que impulsó a Jaime I a realizar la compilación de los Fueros de Aragón , en las Cortes de Huesca de 1247, que, tradicional en su esencia, abre las puertas a filtraciones de Derecho común y consagra el recurso a la razón natural para cubrir posibles lagunas de los Fueros.
Era un camino abierto a la injerencia de los agentes del rey.

   Las juntas que machaconamente se suceden en los años siguientes tienen una sola voz: que el rey y sus oficiales «no les tienen sus fueros, usos y privilegios». Al fin, el conflicto surgió entre la nobleza y el monarca, cuando en 1264, éste les pidió ayuda para socorrer al rey de Castilla. Lo que siguió es muy importante, ya que refleja también el fermento renovador y progresista de la postura nobiliar y, sobre todo, porque de ahí surgiría después la Unión Aragonesa .
   
   En primer lugar revela la distinta visión que tenían de las Cortes . Cuando los aragoneses exigen que la cuestión murciana fuera tratada en ellas, el rey accede, pero sólo para obtener de los asistentes los subsidios que necesita, mientras que éstos opinan que son las Cortes las que han de tomar las decisiones importantes: es lo que, de mala gana, tendría que concederles Pedro III en 1283. La nobleza dio, además, ejemplo de solidaridad con los municipios al no aceptar las ventajas que Jaime I les ofrecía si fingían acceder a sus peticiones para así arrancar el asentimiento de las ciudades y villas.
 
   De todas formas, las dificultades del monarca permitieron a los nobles obtener los fueros de Ejea de 1265: las honores quedaron reservadas a los ricoshombres, aunque no de forma hereditaria; éstos fueron eximidos del bovaje, herbaje, etc. La medida más importante allí tomada fue la designación del Justicia de Aragón como juez ordinario de ricoshombres, caballeros e infanzones: estas atribuciones, unidas a las que ya tenía y a las que después recibió de Jaime I, aumentaron su prestigio, haciendo de él un juez de apelación y, sobre todo, de contrafuero.
   
   A fines de 1265, Jaime I marchó contra Murcia, la tomó pocos meses después, y la repobló con catalanes y, en menor proporción, aragoneses y extranjeros. El rey quería continuar hasta Almería, pero fue disuadido por sus hijos. Al regresar al reino, quiso dar cumplimiento a una de sus mayores ilusiones, una vez concluida la conquista de la parte musulmana que le correspondía en España; la cruzada a Tierra Santa, que emprendió en 1269. Pero el mal tiempo desorganizó su escuadra, y obligó a la galera real a refugiarse en Aiguesmortes, cerca de Montpellier.

   En 1274 expuso de nuevo su proyecto al concilio de Lyon, pero, ante la fría acogida de los asistentes, hubo de desistir y retirarse, no sin antes decir a los suyos: «Barones, ya podemos marcharnos, pues hoy, al menos, hemos dejado en buen lugar el honor de toda España».

   Vuelto a Aragón, a su enfrentamiento con los nobles se unió el del infante don Pedro con su hermanastro Fernán Sánchez. Éste practicaba una política contraria a la del heredero, aliándose con Carlos de Anjou. Se le unieron los nobles aragoneses y parte del reino, y entablaron guerra con don Pedro. La guerra se extendió también a Cataluña. La política del monarca fue débil y titubeante. Convocó Cortes en 1272 y 1275. Estas últimas, reunidas en Lérida, estragaron más las cosas. El rey y don Pedro combatieron a Fernán Sánchez , quien poco después pereció ahogado por su hermanastro en el Cinca.
   
   Los últimos meses de Jaime I los dedica a la frontera, amenazada de nuevo por los benimerines: en 1275 pasaron éstos a la península, con Abu Yusuf Yaqub al frente, y causaron graves reveses a los castellanos, quienes recabaron la colaboración del rey de Aragón. Jaime I convoca a los aragoneses para ir a la guerra, como cosa propia. 
   
   En Zaragoza se producen alborotos entre parcialidades de la ciudad (muriendo Gil Tarín , el cabeza de una de ellas). En Valencia, Miguel Pérez y sus cuadrillas se levantan contra los oficiales del rey, apoyados por los moros. Finalmente, en 1276, éstos se sublevan. Jaime I acude a someterlos, pero muere a los pocos meses, en línea de combate. Digno final de un rey que ha merecido el apelativo de «el Conquistador».
------------------------------------------------------------ ("Gran Enciclopedia Aragonesa")---------------------

• Bibliog.:
Zurita, J.: Anales de la Corona de Aragón.
Tourtoulon, Ch.: Jaime le Conquérant, roi d’Aragón...; Montpellier, 1867.
Jaime I y su época; «X Congreso de Historia de la Corona de Aragón», Ponencias, Zaragoza, 1979.


20 sept 2014

*La batalla del desfiladero (puerto) de Biar (12-04-1813).

       
    En cuanto a su participación en la Guerra de Independencia (1808-1814), podemos decir que Biar tomó parte activa y no evitó el enfrentamiento con las tropas francesas, como podemos leer en la crónica de esta ciudad.
    Valga resaltar una de las batallas más cruentas que tuvo lugar en el Desfiladero de puerto de Biar, donde se encontraba un destacamento de tropas de Biar y Onil. Éstas se vieron acorraladas por la vanguardia y retaguardia por el ejército francés, produciéndose una encarnizada lucha con un gran número de bajas. Las tropas de Biar se encontraban en inferioridad numérica pero tuvieron tiempo de enviar un correo para informar de lo sucedido a sus aliados británicos y españoles, quienes respondieron rápidamente atacando a las tropas francesas (al mando del mariscal Suchet) asentadas en la villa de Biar y provocando un gran número de bajas en sus filas y su posterior retirada.

SUCHET4
 
   
    "El mariscal Suchet, tras derrotar a los españoles en Yecla y en Villena, atacó el 12 de abril de 1813 a la tropas de la vanguardia inglesa en Biar, al mando de Adam, cuando estas se dirigían hacia Castalla para reunirse con los demás aliados. Los ingleses se defendieron hasta la noche, pudiendo replegarse en orden hacia su destino tras la puesta del sol.
    De madrugada, el general británico Murray reagrupa a unos 17.000 aliados en Castalla y los despliega en una línea entorno a la población. La división de Whittingham con las tropas de Adam se colocan en el flanco izquierdo, en lo alto de una escabrosa colina, y en el flanco derecho se atrinchera la división de Clinton. En pueblo será defendido por la división de Mackenzie; los tres batallones españoles de Roche quedan en reserva.
    Al amanecer, Suchet llega desde Biar, desplegando sus 15.000 soldados ante Castalla. Primero envía destacamentos de caballería a explorar las formaciones aliadas y después ordena atacar su flanco izquierdo. Los mallorquines de Whittingham se defienden firmemente, reforzados por más españoles venidos de Alcoy al mando de Romero.
    El coronel francés que dirigía la carga, D'Arbod, resulta muerto en la lucha, y Suchet envía al sector otros cuatro batallones manados por el general Robert, que son igualmente rechazadas por los soldados angloespañoles, que también envían más refuerzos a la zona, debiendo los atacantes retirarse colina abajo.
    Los franceses realizan ataques de tanteo sobre el centro y la derecha aliada, pero los anglosicilianos se mantienen en sus puestos y repelen todas las acometidas. Dándose cuenta Suchet de la solidez de las posiciones aliadas, ordena un repliegue escalonado; Murray manda a sus hombres pasar al contraataque, avanzando la infantería aliada desde las alturas de su flanco izquierdo en dos líneas, y la caballería desde la derecha.
    Suchet se retira por el desfiladero de Biar hasta volver a sus cuarteles en Fuente de la Higuera y Onteniente; los aliados dejan de perseguirles y vuelven a Castalla. Durante esta jornada, los franceses han sufrido unas 1.000 bajas, aunque Murray informará de haber causado unas 3.000; por su parte los aliados tuvieron unas 600." ("De Re Militari")
   
    Este relato junto con el dibujo del teniente coronel Reeves de 27 Regimiento, demuestran que durante la Guerra de Independencia en Biar había tropas inglesas y francesas.
                                                                                                                        (Beatriz Ruiz-UA)