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12 feb. 2013

*Castillo de Biar: ficha BIC's del Servicio de Patrimonio de la Generalitat.

GENERALITAT VALENCIANA.
SERVICIO DE PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO Y MEDIOAMBIENTAL.
FICHA BIC’S: Castillo de Biar.

   El castillo se encuentra en suelo urbano, en lo alto del casco histórico de Biar, y las murallas, que desde éste descienden, abrigan el primitivo núcleo de población que en la actualidad se encuentra rodeado de nuevos ensanches. 
   La primera referencia documental conocida de la existencia del castillo de Biar es la del Tratado de Cazorla de 20 de marzo de 1179. Se puede deducir que las construcciones de finales del siglo XII y por tanto musulmanas serían, según Azuar, la celoquia y la antigua muralla, detectable en aquellas zonas en las que el posterior revestimiento de mampostería ha desaparecido. 
   Así mismo la cubierta de la segunda sala de la torre, de bóveda de arcos entrecruzados, nos remite a la cúpula de la capilla de las claustrillas en el monasterio de la Huelgas de Burgos, y la bóveda del crucero de la iglesia de San Millán o de la Vera Cruz de Segovia, obras todas ellas encuadradas a finales del siglo XII y principios del Siglo XIII, por lo que la torre y bóveda constituyen por su cronología un estilo concreto de datado en el último cuarto del siglo XII que coincide con el tratado de Cazorla. 
  El tratado de Almizra firmado en 1244 por las Coronas de Aragón y Castilla puso de relieve la importancia estratégica que este castillo poseía como lugar fronterizo entre los dos reinos. Jaime I se presentó ante las puertas de la villa el 5 de septiembre de 1244 y comenzó su asedio que duró hasta el mes de febrero de 1245. El qa’id de Biar, Muça Almoravit, rindió el castillo bajo la promesa de que pudiesen permanecer en la villa y que se les respetase su çuna y xara
   Con la sublevación de Alazraq de 1256, Don Jaime aplicó severas medidas que posiblemente conllevaron la expulsión de los habitantes de este lugar, siendo repoblada con gentes de Cataluña y Aragón. Una vez asegurada la villa fue la base fuerte de la ayuda aragonesa a la corona castellana en el momento de la sublevación mudéjar de 1264. 
   Durante la sublevación de los “sarrains paliers ocurrida al final de la vida de Jaime I, este castillo fue cárcel del Maestre el Temple Don Pedro de Moncada, apresado en la batalla de Luchente por los sublevados, y en 1287 Biar pasó a ser villa real con voto en las Cortes Aragonesas. 
   En diciembre de 1293 Jaime II mandó reparar los castillos de Biar y Castalla, en marzo de 1348. El Rey Don Pedro IV nombró a Pedro Avín obrero de los trabajos que debían emprenderse en el castillo; en octubre de 1370 la reina Leonor mandó a Antonio de la Madre de Dios que con el producto de las rentas de S.M. reparase el castillo de Biar, obras que supervisaría Gerardo Domenech... 
   En la margen izquierda del Vinalopó se alza el castillo en la cima de un cerro de 745 metros de altitud, dominando el pueblo de Biar que se extiende en la ladera Sur de dicho montículo. Está limitado al Noroeste por la sierra de la Fontanella, al Este, por las estribaciones de la Sierra del Reconco, al Sur por la sierra del Fraile, y al Oeste se encuentra el valle de Biar. El cerro presenta al Noreste un declive pronunciado con un desnivel aproximado de 100 metros, mientras que al Oeste el declive es menos pronunciado, de unos 30 metros, donde se ubica la ciudad. 
   El castillo presenta un doble recinto amurallado siguiendo el desnivel natural del terreno, cuyos lienzos están limitados por cubos semicirculares y culmina todo el recinto la gran celoquia o torre principal emplazada en lo más alto junto al vértice norte del castillo. El amurallamiento es de tapial reforzado exteriormente con mampostería y ladrillo, en el que se distinguen troneras en la barrera, la cual posee un estrecho camino de ronda en su totalidad. La muralla exterior está limitada por cuatro cubos o troneras y camino de ronda, insertándose por sus extremos con la muralla. 
   Entre el segundo y el tercer cubo, lienzo recayente al Sureste, se emplaza el ingreso principal, con arco de medio punto en sillería al exterior y arco escarzano al exterior. La muralla superior posee tres cubos: el central, circular y los laterales semicirculares, todos ellos de mayor altura que los de la muralla exterior pero de la misma fábrica. En ésta el almenado está derruido a la altura del adarve, por donde se ingresaría a los únicos habitáculos existentes en los cubos, ya que lo que hoy existe es macizo desde su base. El cubo del extremo Oeste presenta sobre la línea de adarve un habitáculo con bóveda apuntada sobre fajones. 
   En la cortina Sureste y adosado al cubo extremo del recinto se abre un gran vano arquitrabado. El ingreso al recinto principal está orientado al Este y emplazado junto al cubo circular de la muralla; es de medio punto de sillería, dando paso a una pequeña sala rectangular cubierta con bóveda de medio cañón y con buhedera en su cubierta formando una entrada en recodo. La cubierta, así como la abertura que da paso al patio de armas, es de ladrillo. La torre circular tapa este ingreso. 
   La celoquia o gran torre, de planta cuadrada y sobre basamento de mampostería, se eleva sobre tapial de 90 cm por 1,35 metros de espesor y una altura de 19 metros, con matacanes a los cuatro lados, siendo a esta altura el remate de rehecho posterior. El ingreso de la torre está a nivel de al base y es de arco apainelado. Su interior está compuesto por tres plantas superpuestas. 
   Desde el castillo descienden dos nuevos recintos amurallados. El primero sigue las curvas de nivel y recorre las traseras de las edificaciones del casco histórico. Del mismo se conservan algunos restos visibles. 
   El último recinto, que comparte de su perímetro con el anterior, desciende la ladera y protege el casco histórico desde la calle Portillo, donde se conservan los restos de esta puerta o portillo, hasta la Torre de San Roque junto a la puerta del mismo nombre con arco de medio punto de sillería. Sigue desde aquí por la calle de la Torreta en la que se conservan tres torres y la última puerta con arco apuntado. 
   En la iglesia también se aprecian restos de la muralla. El recinto se completaría con un último tramo que podría subía en paralelo a la plaza de la Constitución y la calle Cura Reig hasta el tramo de la muralla anterior. 
                                                                                               (C.Pérez-Olagüe. Basado en la descripción del inmueble de S. Vilches)

 











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